INDIANAPOLIS (AP) — Cuando Tyell Morton, de 18 años, colocó una muñeca sexual inflable en un casillero de un baño en el último día de clases, no esperaba que directivos de la escuela llamarían al escuadrón antibombas o que enfrentaría una pena de ocho años de prisión y un posible registro de antecedente delictivo mayor.


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