Todavía no se sabe en qué lugar de Alemania se reunieron exactamente los negociadores estadounidenses y talibanes afganos, pero la fecha de su encuentro puede señalarse con bastante exactitud: en los primeros días de este año y en el segundo fin de semana de mayo.
También está claro quiénes participan en estas conversaciones sobre la paz en el Hindu Kush. Por el lado de Estados Unidos, representantes del Departamento de Estado y de la CIA. En esta etapa, están involucrado funcionarios de nivel medio de la administración Obama: un recurso diplomático para restarles importancia a los talibanes.
La figura clave en el lado afgano está descrita en la lista de negociadores como un “pariente” del líder talibán, el Mullah Omar. Parece referirse a Tayyab Agha, un hombre de algo más de 30 años, con una larga y delgada barba, que solía manejar la oficina del Mullah cuando éste era el así llamado emir de Afganistán. Hoy, Agha es algo así como el vocero personal de Omar.
Un funcionario de alto rango de Kabul indicó hace alrededor de un mes que Agha está en conversaciones con Estados Unidos en nombre de su jefe. El diario afgano Weesa informó también sobre un contacto directo entre el Talibán y el gobierno estadounidense, por primera vez, hace algo más de un mes.
Las conversaciones entre los dos bandos, que siguen sosteniendo choques diarios en Afganistán, comenzaron en el pasado otoño (boreal). Los estadounidenses eligieron para la primera reunión el Estado de Qatar, en el Golfo Pérsico, pero para la segunda sesión Alemania se había convertido en el país anfitrión.
Berlín aborda estas reuniones como un asunto de máximo secreto. Sólo un puñado de personas en el Ministerio alemán de Relaciones Exteriores está al tanto de las negociaciones, como lo están algunos funcionarios de la Cancillería. Fueron de ellos, el tema está bajo llave. Nada debe amenazar el éxito de esta delicada misión.
MÁXIMO SECRETO
Las conversaciones son moderadas por Michael Steiner, representante especial de Alemania para Afganistán y Pakistán, y uno de los diplomáticos más experimentados del país.
Steiner está muy optimista respecto de la actual situación en la región y considera posible una solución política en Afganistán.
Tras la muerte de Osama bin Laden en Abbottabad, estos encuentros secretos podrían ganar un nuevo impulso.
Para muchos estadounidenses, la muerte de Bin Laden ha resuelto la razón original para la guerra en Afganistán. El tiempo de la venganza ha terminado. “Fuimos allá tras Osama bin Laden”, dijo el diputado demócrata Barney Frank después de la Operación Gerónimo, favoreciendo una retirada. “Y lo logramos”.
Muchos estadounidenses quieren poner fin a la guerra lo antes posible. El Presidente Barack Obama está comprometido también a la promesa que hizo de comenzar a retirar tropas de Afganistán en julio de 2011.
En tanto, Alemania albergará una importante conferencia sobre Afganistán en diciembre y quiere que haya éxitos que mostrar para entonces. También está trabajando duro para hacer avanzar el proceso de paz.
El resultado de esos esfuerzos fue una tercera ronda de conversaciones hace dos semanas entre representantes estadounidenses y el vocero del Mullah Omar, quien viajó en un avión perteneciente a los servicios de inteligencia alemanes.
MORAL ALTA
Según fuentes cercanas a las negociaciones, las conversaciones permiten un cauteloso optimismo, pero nada más. Pese a fuertes pérdidas al nivel de mando, la moral del Talibán sigue alta.
La retirada estadounidense de áreas fuertemente disputadas, como el valle de Pech en el este del país, ha incrementado la confianza de la organización, tal como lo ha hecho la fuga, en abril, de 500 prisioneros talibanes en Kandahar.
Y, gracias a los numerosos ataques de aviones no tripulados estadounidenses, quedan cada vez menos talibanes “políticamente” mentalizados que quieran poner fin al derramamiento de sangre. Hombres jóvenes y más radicales suelen tomar el lugar de los que han muerto.
Las actuales negociaciones giran en torno de la pregunta de cuánta seguridad y estabilidad puede garantizarse después del retiro de las tropas occidentales de Afganistán.
El tema central es la posible instalación de bases militares estadounidenses permanentes en el país, una eventualidad que los talibanes temen y rechazan categóricamente.
El Ministerio alemán de Exteriores espera lograr que el Talibán renuncie a la violencia, reconozca la Constitución afgana y rompa sus vínculos con Al Qaeda.
Thomas Ruttig, de la Red de Analistas de Afganistán basada en Kabul, cree que lograr esto último no es una posibilidad irreal.
Dice que, después de todo, Estados Unidos está conversando con la gente precisa: la llamada Quetta Shura, el círculo más íntimo de líderes del férreamente organizado grupo militante.
“Los líderes talibanes dicen que su agenda es solamente regional”, explica Ruttig. “A diferencia de Al Qaeda, no quieren establecer un emirato en Washington”.

facebook.com/midesahogo
twitter.com/midesahogo 